Insectos y el frio

Insectos y el frio

Los insectos son organismos con escasa posibilidades de regular su temperatura corporal, por lo que su desarrollo estará mayormente influenciado por la temperatura ambiente. Además de la temperatura, otros factores que influyen son: el fotoperiodo (cantidad de horas de luz) y en menor medida, la humedad.  

El umbral mínimo de desarrollo de la plaga es de 10°C. La mortandad de individuos a temperaturas menores a 10°C no ocurre a menos que se produzca el congelamiento de los tejidos (T° < 0°C), sólo después de exposiciones muy prolongadas. Sin embargo, las larvas invernantes pueden tolerar temperaturas mucho más extremas, incluso menores a los 30°C bajo cero. En la medida que retornen las condiciones favorables el insecto se recupera del estado de sopor ocasionado por el frío.

Los insectos de granos almacenados son bastante susceptibles a las bajas temperaturas. En lugares con inviernos muy fríos se recomienda abrir los almacenes o trasvasar el grano de un silo a otro con el fin de enfriarlo. Temperaturas de almacenamiento de granos y semillas de 8° a 10°C inactivan a estos insectos, sin embargo, debe tenerse cuidado que la humedad sea menor de 12% para evitar el desarrollo de ácaros que sí pueden estar activos a esas temperaturas.

Por estos motivos la temperatura es un factor sumamente importante a tener en cuenta.

El monitoreo en los meses fríos del año muchas veces, genera un panorama a futuro, permite prevenir desarrollos que luego llevan a generar grandes pérdidas económicas. Es muy importante trabajar en épocas donde no hace demasiado calor como la primavera y el otoño. De esta manera se pueden realizar los trabajos preventivos de la mejor manera posible y con impacto en los ciclos biológicos de los insectos que necesitamos controlar.

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