Roedores en Pandemia

Roedores en Pandemia

Por ser la especie dominante en este mundo, los humanos, generamos cambios constantemente, y esto produce modificaciones en los ecosistemas.

De acuerdo a la magnitud de los cambios que generamos, también es su efecto. Como resultado del aislamiento en esta pandemia, por ejemplo, se han descubierto, en muchos países, animales salvajes en sitios donde nunca antes se veían.

El cierre temporal de restaurantes, comercios y oficinas está generando muchos cambios visibles y otros que todavía no conocemos. Pero, si es esperable que animales cuyo desarrollo esta intrínsecamente relacionado con la actividad del hombre, modifiquen sus hábitos. Tal es el caso de los roedores, que por cierre de circuitos turísticos, comercios o restaurantes, se han quedado sin su principal fuente de alimento. Más que nada en sitos urbanos o cercanos a poblaciones, los roedores están modificando sus hábitos de consumo y se detecta canibalismo e ingreso en sitios donde antes nunca hubiesen ingresado. Es por eso que es importante reforzar cerramientos y evitar dejar puertas o ventanas abiertas. La clausura o abandono de muchos depósitos e instalaciones por la cuarentena misma o situación económica adversa, perjudica mucho la situación ya que allí se desarrolla libremente la plaga y no se puede controlar. Utilizarán estos sitios tranquilos para anidar y se desplazarán para buscar alimento.

 En áreas agrícolas, el agravante para la actividad de roedores es el frío, acercándonos al invierno en el hemisferio sur. Y que, en la mayoría de las zonas productivas, ya se cosecho el grano y los campos quedan desnudos. Sin resguardo y alimento, la posibilidad de ingreso en un depósito o vivienda, también es mayor. 

No tenemos certeza de que efectos podría tener el invierno en combinación con el aislamiento humano, pero si podemos suponer que la presión de los roedores será aún mayor que otros años. Por ello es que recomendamos reforzar todas las medidas de prevención conocidas y consultar con especialistas, para estar preparados. Y habrá que estar atentos a los cambios, para poder actuar rápidamente en caso de detectar anomalías.

Ingeniero Agrónomo Fermín Terradas

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